El probleamático desliz del crucero Explorer, ocurrido en noviembre del 2007, fue una señal de alarma. En muchos sentidos este hundimiento, que involucró a 100 turistas y 54 tripulantes, estableció un límite a partir del cual el turismo internacional debería haber comenzado a replantearse sus sistemas de operaciones y seguridad en zonas de alto riesgo. [...]