
Tanguerías VIP, espectaculos de nivel internacional e inversiones focalizadas en el genero musical que identifica a la ciudad de Buenos Aires generan un BOOM denominado el tango cinco estrellas.
En los últimos años, el tango se convirtió en una industria cultural de consumo mundial y en uno de los principales ingresos para la ciudad de Buenos Aires. En 2006, las ganancias de esta industria superaban los 400 millones de pesos. Las cifras oficiales señalan que el 80 por ciento de los ingresos que genera el tango proviene del turismo extranjero y que tres mil personas por noche participan de una actividad vinculada con la música ciudadana, según datos del Observatorio de Industrias Culturales de 2006.
El año pasado, el negocio del tango siguió creciendo. Según la encuesta de preferencias que realiza el Ente de Turismo de Buenos Aires dependiente del Ministerio de Cultura, en 2007 casi un 17% de los turistas extranjeros que visitó la ciudad realizó actividades vinculadas al 2×4 gastando un estimado de 46 millones de dólares (casi 140 millones de pesos). A esta tendencia, se suma ahora un nuevo y potencial público de alta gama, que gasta en cada show un promedio de 120 dólares por persona, aunque ya no se apunta solamente al turista, sino a una audiencia local con gran poder adquisitivo, que puede gastar hasta quinientos pesos en una noche de cena show.
“Nosotros pensamos en un público local de alta gama, que quiere estar a cinco metros del artista, al que le ofrecemos el mejor menú y los mejores vinos, pero también consideramos a otra categoría de cliente, que sólo quiere ver el show tomando una copa y con una entrada de noventa pesos, como si estuviera en el teatro”, cuenta Sergio Yanov, gerente de marketing de Madero Tango, el renovado local del dique 1, que hizo un relanzamiento en marzo de este año con la puesta en escena del espectáculo Bien argentino, con Valeria Lynch, Laura Fidalgo y Raúl Lavié.
Las casas de tango que abrieron el último año redoblaron la apuesta para orientarse hacia un consumidor premium -como Tango Palace, Tango Porteño y el Café de los Angelitos-, por lo que realizaron inversiones millonarias tendientes a transformar la tradicional arquitectura de las tanguerías en pequeños teatros o complejos turísticos para satisfacer todas las necesidades del consumidor tanguero vip.
Juan Fabbri (dueño de la Esquina Carlos Gardel) erigió su nuevo imperio tanguero en el ex cine Metro. El local, refaccionado íntegramente con una inversión de tres millones de dólares, se transformó en un teatro restaurante para 1200 personas, con un escenario especialmente acondicionado para albergar a la orquesta de Erica Di Salvo (que cuenta con una boca de 23 metros y el telón original del cine de la calle Cerrito). En ese edificio, se establecerá la cadena hotelera NH, para redondear un complejo turístico. Sin embargo, Fabbri sugiere que el espacio se apartará del clásico show de tango para no competir con su local del Abasto, y buscará audiencias afines al musical de gran producción, acompañado por un equipo de gente que trabajó en el Colón y una puesta en escena que recuerda a la década de oro de Buenos Aires.
Por su lado, el complejo Tango Palace, inaugurado en mayo de este año en el Pabellón Frers de la Rural, es una suerte de paseo por todos los tópicos tangueros: ofrece un recorrido virtual por Buenos Aires, que incluye un museo interactivo y un show audiovisual, Buenos Aires Experience, con una pantalla de 360 grados, una reproducción arquitectónica de una típica callecita de la Boca y el musical Eternamente tango, con dirección musical de Lito Vitale.
En el caso de Madero Tango, que lleva tres años en el mercado, debió realizar una inversión de 600 mil dólares para posicionarse entre los nuevos locales de preferencia para el gusto porteño de clase media alta. “Madero Tango fundamentalmente apunta al público argentino, con una oferta de precios que permiten que la audiencia local pueda ir. Esa fue nuestra manera de diferenciarnos. Queríamos ser una oferta teatral, pero de categoría”, dice Yanov, entusiasmado con la cantidad de público que de miércoles a domingos llena el local, donde conviven los vips con aquellos que quieren ver una obra tanguera.
Marcando una nueva línea
Cuando hace un año abrió sus puertas el renovado Café de los Angelitos en la clásica esquina de Rivadavia y Rincón, esta nueva tendencia de tanguerías premium empezaba a ganar su espacio. La revalorización arquitectónica de un edificio emblemático, a cargo de la empresa Ganesa, demandó una inversión cercana a los siete millones de pesos y transformó el mercado: el café se convirtió en uno de los nuevos templos tangueros, con espacio para cuatrocientas personas.
A diferencia de otras casas, la novedad de este lugar fue la apuesta artística para lograr un producto de calidad musical y coreográfica que incluye un novedoso dispositivo que proyecta imágenes tridimensionales sobre el cubo negro del escenario. “Creo que el Café de los Angelitos fue uno de los precursores en esto de darles una vuelta a los musicales que se presentaban en las casas de tango”, afirma Luis Pereyra, director artístico del musical que se presenta todos las noches. Durante mucho tiempo, se habló muy mal de los musicales for export , y las casas para turistas estaban desprestigiadas. Nosotros decidimos jugarnos por un espectáculo tanguero lo más auténtico posible y apuntando a un público que sabemos tiene mucha cultura y ve cosas muy buenas en el exterior. No se lo puede tratar de tonto al turista.”