
Después de abandonar el país en estampida con la crisis de 2001, las marcas de lujo están volviendo a los shoppings porteños. Pero a diferencia de lo que en un primer momento podría pensarse, el principal atractivo para volver a invertir en el mercado argentino no es el turismo extranjero, sino los consumidores locales capaces de pagar $ 4000 por un traje Kenzo o 300 dólares por un jean Diesel.
Con apenas unos días de diferencia, el shopping Patio Bullrich sumará tres marcas de lujo: Kenzo -que inauguró su local ayer-, Diesel -que lo hará mañana- y Ermenegildo Zegna, que tiene programada su apertura para dentro de unas semanas.
Las tres marcas comparten un tárget similar de clientes: el segmento más exclusivo de la población, y un pasado común en la Argentina, ya que habían puesto un primer pie en Buenos Aires en la década del 90 y con la devaluación decidieron levantar sus operaciones locales. En el caso de Kenzo, se trata de un regreso absoluto, ya que la marca de ropa había cerrado sus dos locales porteños en 2001 y ahora está volviendo de la mano de un nuevo licenciatario: la firma Bendow, que también tiene la franquicia para la Argentina de la casa italiana Tombolini.
Para Diesel y Ermenegildo Zegna, en cambio, se trata de los segundos locales que abren en Buenos Aires, tras su regreso poscrisis 2001. Diesel lo hace a través del mismo licenciatario que ya tiene una tienda en el barrio de Palermo, mientras que la llegada de Ermenegildo Zegna se concretará en forma directa, sin intermediarios.
Plaza recuperada
Estas aperturas se suman a las de otras marcas de lujo, como Valentino o Rochas, que en los últimos meses habían inaugurado locales sobre la avenida Alvear, o Salvatore Ferragamo, que abrió una tienda en el paseo comercial del hotel Park Hyatt. En esta lista también se puede incluir a Samsonite Black Level, la línea de lujo de Samsonite que también llegó al Patio Bullrich, y Coterie, la tienda multimarca de carteras que se instaló en Recoleta. En cambio, la que todavía no dio ninguna señal de querer volver al mercado argentino es la casa italiana Versace.
“Buenos Aires volvió a ser una plaza atractiva para el mercado de lujo y más allá de estas aperturas hay por lo menos otras dos marcas de lujo analizando su ingreso en el mercado local. En todos los casos, lo que más las atrae no es el turismo extranjero, sino el potencial de compra de los consumidores locales”, destaca Diego del Río, director del Patio Bullrich.
En el último año las compras de los turistas extranjeros en Buenos Aires aumentaron un 32%, de acuerdo con un estudio de Global Refund, la empresa que opera el sistema de devolución del IVA a los turistas extranjeros. Sin embargo, la participación de los visitantes internacionales en los ingresos de los shopping centers porteños continúa siendo minoritaria, ya que en promedio se ubica en el 14% y sólo en el caso de Patio Bullrich llega al 20 por ciento.
Via La Nación
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