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Uno llega a Formosa y es como si la naturaleza golpeara a la cara. Provincia casi virgen del norte argentino, Formosa tiene ese encanto de lo nuevo, de que tiene todo por descubrir.

Hacer turismo en Formosa es adentrarse al terreno de lo desconocido. No porque nadie haya percibido su potencial turístico, sino porque aún hoy sus innumerables atractivos turísticos están explotados de forma casi artesanal, para que el visitante experimente de primera mano, sin casi intermediarios, la riqueza que contiene.

Hospedarse en Formosa combina, entonces, las comodidades de la vida moderna representada en hoteles y hosterias para todos los gustos como así también el sabor de lo rústico bien entendido a través de hostales, posadas, cabañas y una oferta de turismo de estancias aptas para los paladares más exigentes. Si bien joven, algo de historia se cuela entre tanta naturaleza. Por eso, siempre es recomendable que, al alojarse en Formosa, no deje de visitar el Museo Histórico Regional Juan Pablo Duffard, que informará al turista sobre la historia de la provincia de Formosa. Haciendo base en su ciudad capital, Formosa, los cuatro puntos cardinales poseen su propio circuito turístico que llevarán al viajero desde las caudalosas e hipnotizantes aguas del río Paraguay, pasando por bañados y reservorios ecológicos, hasta selvas tupidas y el siempre inquietante curso del río Bermejo, frontera natural con Paraguay.

Alejarse unos metros apenas de las luces del centro formoseño significa adentrarse en el contacto directo con la naturaleza. Esa es la clave para disfrutar del turismo en Formosa: estar dispuesto a ser testigo de todo lo que madre natura presta al hombre. Un paseo por el Riacho Pykysyry impulsa a uno a querer más: más naturaleza, más río, más selva, más aventura, más tantas cosas que, por suerte, Formosa puede dar.
A 70 kilómetros de Formosa capital se encuentra San Francisco de Laishi, primer Municipio Ecológico de Formosa que, como su nombre lo indica, es gobernado de tal forma que sus recursos naturales no sean expoliados por la acción nociva del hombre. Además, cuenta entre sus atracciones turísticas con La Misión, una antigua misión franciscana que fue puntal para la colonización de la zona.
Como se dijo anteriormente, hacer turismo en Formosa es sinónimo de aventura. Y uno de los atractivos más importantes del turismo en Formosa es la pesca. Signada por los ríos que demarcan sus límites (el Paraguay, el Pilcomayo, el Bermejo y varios más), no es extraño que la pesca en Formosa depare grandes alegrías gracias a la riqueza ictícola de la zona. Tanto en Formosa capital como en el resto de la provincia, existen hoteles, hosterias, posadas, cabañas, hosteles y estancias (no olvidar que el turismo rural en Formosa crece día a día) donde poder combinar este deporte con un merecido y reconfortante descanso.
El amplio abanico de programas turísticos en Formosa se completa con la visita a localidades como Clorinda, Las Lomitas (puerta de entrada de los bañados La Estrella), Laguna Yema, Pai Curuzú (a la vera del Riacho Porteño), Herradura y muchos lugares más.

La naturaleza hace lo suyo, y el turismo en Forma permite acceder a un contacto directo con la naturaleza, traducido en cientos y cientos de especies vegetales, de ecosistemas ricos por su variedad en cuanto a flora y una fauna que puede ser observada a través de excursiones de avistaje de aguará guazúes, yaguaretés, osos hormigueros, pecaríes, osos meleros o Tamandúa, yacarés, anta o tapir entre muchas otras especies que habitan su suelo.

           

 

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